Recuerdo, hace dos o tres décadas, cuando el primer ministro británico era John Major había una especie de campaña ideológica para regresar a la integridad moral y todos los males de la sociedad se encarnaban, para la narrativa conservadora, en la figura de la madre soltera desempleada; hay violencia en los suburbios, porque las madres solteras sin empleo no pueden cuidar de sus hijos, no pueden educarlos adecuadamente. Hay una carencia en el presupuesto, no hay dinero suficiente porque tenemos que financiar a madres solteras sin pareja.
Como solía decirse, el fascismo es en lo más elemental una revolución conservadora. Revolución, desarrollo económico, industria moderna, pero revolución que en cualquier caso mantiene o incluso repite la sociedad jerárquica tradicional. Una sociedad que es moderna, eficiente, pero a la vez controlada por valores jerárquicos sin clases u otro antagonismo.
Ahora bien, los fascistas tienen aquí un problema, porque el antagonismo, la lucha de clases y otras tensiones es algo inherente al capitalismo.
Modernización, industrialización, como sabemos por la historia del capitalismo, significa la desintegración de las viejas relaciones establecidas, significa conflicto social. La inestabilidad es la forma en que funciona el capitalismo.
Entonces, ¿cómo solucionar este problema? Necesitas crear una narrativa ideológica que explique cómo se malogró la sociedad, no como resultado de las tensiones propias del desarrollo de la sociedad, sino como el resultado de un intruso externo.
Slavoj Žižek